Las cerraduras inteligentes suelen compararse fácilmente por su lista de funciones.
Huella digital, PIN, tarjeta, app, reconocimiento facial, cámara, videoportero, reconocimiento de palma, pantallas más grandes...
Sobre el papel, tener más funciones puede parecer fácilmente una señal de que el producto es mejor.
Pero cada función adicional también puede implicar un mayor costo, más consumo de energía, configuración adicional y más soporte posventa.
Por eso, en lugar de preguntar únicamente:
“¿Cuántas funciones tiene esta cerradura?”
conviene preguntarse:
“¿Esta función realmente merece estar en el producto?”
Las distintas cerraduras inteligentes están diseñadas para cumplir funciones diferentes, por lo que no necesitan tener exactamente el mismo conjunto de prestaciones.
El objetivo no es tener menos funciones. Es asegurarse de que las funciones tengan sentido para el producto.
