Una gama de productos más amplia puede parecer que ofrece más opciones.
Pero cuando varios modelos son demasiado similares, la gama puede resultar más difícil de gestionar y también más difícil de explicar a los clientes.
Cada modelo adicional también puede significar más muestras, inventario, repuestos y trabajo de posventa.
Por eso, antes de añadir otro SKU, conviene preguntarse:
“¿Qué función cumple este modelo que otro modelo no cumple?”
La diferencia puede estar en el precio, un tamaño más compacto, el diseño, la tecnología o una aplicación específica.
Si esa diferencia está clara, el modelo justifica su lugar en la gama.
Si no lo está, puede añadir más complejidad que valor.
